Camila 2020

Camila 2020
Un retrato hecho para mi Por: Clara Mojica

domingo, 25 de agosto de 2013

LA CONSTITUCIÓN DE ATENAS

LA CONSTITUCIÓN DE ATENAS
“Kratos y Demos”

Por: María Camila Mojica Vélez

Las prácticas políticas griegas han sido la fuente “teórico-práctica” de las sociedades actuales, las cuales  rigen sus gobiernos bajo las nociones atenienses  de libertad, justicia, ciudadanía, pueblo y democracia.  Los conceptos e instituciones, construidos en la práctica y la filosofía griega, durante múltiples periodos históricos como la época de Solón, Písistrato, Clístenes y Pericles; muestran que “la democracia” y la cimentación de los conceptos “ciudadano” y “pueblo” fueron construcciones históricas que se  forjaron poco a poco, de acuerdo a las necesidades político administrativas de los gobernantes de la antigua Atenas.  Su estructuración, como herramientas y principios del gobierno ateniense, se dieron a partir de las contradicciones entre las necesidades y expectativas de la sociedad junto con  los pensamientos políticos y los principios ético-sociales de los gobernantes.   A partir de este problema, se busca analizar mediante las nociones pueblo, ciudadanía y democracia cómo las diferencias entre la teoría y la praxis se lograron superar, o por el contrario, determinaron el fin de algunas instituciones estatales de la Grecia antigua, transformando la democracia en un sistema político directo o indirecto.    Con esto, se busca demostrar que la relación entre “demos” y “kratos” no fue uniforme y, en contraste, desarrolló múltiples conflictos al interior de la sociedad griega, cambiando constantemente la composición del Estado.  La democracia ateniense transformó poco a poco las instituciones y con ello su tipología porque fue orgánica y se definió a sí misma múltiples veces.

Durante el gobierno de Solón, la conformación del Estado tuvo una transformación radical que permitió consolidar la democracia por primera vez gracias a la abolición de la esclavitud por deudas.     Antes de la llegada de este gran político, poeta y legislador, el mundo ateniense se gobernaba a través de regímenes oligárquicos que fortalecieron la esclavitud a favor de los ricos y la clase noble; cualquier hombre que no cumpliese con las contribuciones o los préstamos era susceptible de convertirse en esclavo.  
Los nobles y los hombres que amasaban grandes fortunas eran los que concentraban el poder de decisión, dirigían el gobierno, tenían la autoridad y  determinaban  la dirección  a seguir del Estado en el campo político, militar y administrativo.    Los mandatos eran de carácter vitalicio o de 10 años y el Estado estaba compuesto de 3 magistraturas de carácter monárquico, como el Rey, el Polemarco y el Arconte.   En aquella sociedad antigua, la constitución del Estado defendía los intereses y las libertades de los nobles, mientras que  la sociedad, por debajo de los criterios de riqueza, era despojada de su libertad para pasar a ser esclavizada. 

Con el pasar de los años y los siglos, el rico pasó a ser ciudadano. Los hombres únicamente podían elegir y ser elegidos al costearse la armadura Hipólita, tener más de 30 años, poseer al menos 100 minas libres de impuestos y parir hijos legítimos.  Participar de la administración del Estado no solo era un asunto de “hecho” ya que se era rico o pobre por sí mismo,  sino una cuestión de “derechos adquiridos”, los ricos o nobles accedían a su ciudadanía mediante sus riquezas con la compra de armaduras y la adquisición de propiedades.  La clase noble,  que alcanzó la ciudadanía, fue obteniendo mayor poder a través de la elección de los Arcontes porque el título fue de carácter vitalicio o de 10 años y los representantes de esta magistratura pasaron de ser 1 a 9.    La ciudadanía se otorgó por las propiedades, la sangre y la participación en el ejército.  Junto a esto, el Estado buscó fortalecerse a sí mismo, a través de la creación de instituciones como el Consejo de los 401 y el Aéropago. 

Sin embargo,  las grandes diferencias entre los ricos y los pobres propició mayor antagonismos en estos sectores de la sociedad tornándola propensa a la guerra civil.    El poder del Estado ateniense disminuyó porque decreció un sector grande de la población libre que pertenecía a él; en esta medida, no solo las instituciones podían fortalecer al Estado, era necesario evitar que su población cayera en la esclavitud y emigrara a tierras extranjeras. 
Esta necesidad llevó a Solón, durante su arcontado, a liderar una de las mayores reestructuraciones al interior del Estado ateniense porque cambió la Constitución
Gracias a esto, el concepto de ciudadano abría de transformarse enormemente, dándole origen a la noción de pueblo en su relación con el Estado.   Ya que  para tener una Atenas libre del poder extranjero, había que tener unos ciudadanos libres, y para ello, era necesario un pueblo libre de deudas y esclavitud.  La libertad se transformó en la principal característica de la sociedad griega.    Solón en uno de sus poemas dijo:
Y a Atenas, a la patria que les dieran los dioses, del exilio hice volver a muchos, esclavizados sin razón o con razón…    Y al que estaba aquí mismo en vergonzosa servidumbre, y temblaba viendo al amo de mal humor, le di la libertad”.[1]

Según el documento “La Constitución de Atenas”, escrita por Aristóteles, Solón “prohibió que se concertaran préstamos con la garantía de la libertad personal, para ello tuvo que condonar las deudas de todas las personas, tanto públicas como privadas”[2].   Mediante este tipo de cambios, se reconfiguró la composición de la sociedad y cambiaron las relaciones de poder que se habían tejido al interior de ella.   Con estos logros, en materia política, se superó las relaciones erigidas, desde la antigüedad,  entre los “clientes” y los “hectomoros”.  Se dio paso al surgimiento de nuevas clases sociales, nuevas instituciones políticas y nuevas prácticas jurídicas.    Los Magistrados eran elegidos entre cada tribu, los tesoreros eran elegidos por sorteo, el consejo del 400 estaba conformado por 100 miembros de cada tribu y el Aerópago protegió las leyes.
Solón fue el primer arconte que estableció la relación directa entre “demos” y “kratos”, porque gracias a sus políticas creó un pueblo divido en clases sociales y les permitió los estamentos  censados[3] de la sociedad participar de la administración del Estado a través de la apelación y la intervención ante la injusticia.     Solón dio origen a la democracia porque el fortalecimiento del Estado ateniense así lo exigía, por ello censó a la población y la dividió en pentacosiomedimnos, los caballeros, los yunteros y los tetes.  Así mismo posibilitó que las clases sociales pudiesen acceder al poder de acuerdo a su nivel de ingresos, sin embargo todas tenían acceso a la Asamblea y los tribunales.      La incipiente democracia no era directa para las clases más pobres, pero sin embargo podían apelar y elegir en ciertos espacios políticos.

Después de un corto tiempo, las guerras civiles no se harían esperar, puesto que dichos cambios políticos habrían de demostrar que las relaciones al interior de la sociedad ateniense eran turbias, debido a la multiplicidad de intereses entre los ricos y pobres.   La relación entre “demos” y “kratos” no fue uniforme, y por ello, tras la salida de Solón del Arcontado, la guerra civil estalló, las visiones del pueblo chocaban a su interior, debatiéndose entre la oligarquía, la moderación o la vía democrática, elegir un nuevo arconte se transformó en una utopía.  Aquí surgió una de las primeras contradicciones que generó la democracia en el proceso de elección de sus principales representantes.  Si el pueblo NO los elegía, la democracia corría el riesgo de desaparecer y la constitución de modificarse.  Esto explica porque Pisístrato tuvo que acudir a las armas para obtener el arcontado nuevamente, a pesar de que defendía interesadamente las vías democráticas, utilizó la fuerza para convertirse en tirano e imponer el tipo de gobierno que creía más conveniente.
Pisístrato utilizó la democracia, aparándose bajo el poder del partido diacrios, para llegar al arcontado; pero al ser expulsado por los otros partidos, utilizó  las armas para imponer su poder y con ello acabó con todos los logros construidos por Solón.  El poder dejó de ser del Demos y pasó a las manos del tirano y sus descendientes, que buscaron la forma de evitar que los campesinos participaran de la política diseminándolos en el campo, entregándole tierras y asignándoles jueces pedáneos.  En el caso de la clase noble, Pisístrato mantuvo buenas relaciones con ellos, con el fin de evitar su traición, aunque la ley condenaba a todos aquellos que apoyasen las tiranías.
La tiranía y la democracia son formas de gobierno que conciben de forma distinta al pueblo y su relación con el poder, mientas que la primera lo miraba como un instrumento que había que atender, mantener disperso y fuera del campo político; la segunda lo entendía como la base y el centro del poder en la ciudad estado, sin embargo, hay que entender que esta noción no incluía a todos los habitantes de una comunidad, sino únicamente a los que poseían el status de ciudadano.



[1] ARISTÓTELES, Constitución de Atenas, P. 50
[2] ARISTÓTELES, Constitución de Atenas P. 41
[3] Entendiendo que no todos los miembros de la sociedad pertenecían a esta categoría, como las mujeres, los menores de edad y los extranjeros.

Política en el siglo XIX




INFORME DE LECTURA
Acerca de  las interpretaciones socioeconómicas de la política en la Colombia del siglo XIX: variaciones sobre un tema

FRANK R.  SAFFORD - NORTHVESTERN UNIVERSITY

Prosopografía de Mariano Ospina
Por: María Camila Mojica Vélez





Palabras Claves: Liberalismo Económico, Élite, Terratenientes, Comerciantes, Exportación, Conservadurismo, Liberalismo, Mariano Ospina.



El texto de Safford desarrolla una argumentación historiográfica que busca demostrar,  por medio de los análisis de fuentes secundarias, que a mediados del siglo XIX la burguesía bipartidista pre-existente se fortaleció debido al incremento del flujo del comercio exterior permitido por el aumento de las exportaciones después de 1845[1].  Para llegar a esta conclusión, el autor analiza el trabajo de otros historiadores, buscando cuestionar los puntos más débiles de sus trabajos y cuestionar:
·         ¿Quién o qué partido político fue el responsable de traer la modernidad económica al país?
·         ¿Por qué se dice que el gobierno de José Hilario López trajo la Revolución Liberal, si estas ya habían comenzado desde el gobierno Conservador de Pedro Alcántara Herrán?
·         Quién es la burguesía en Colombia, cuáles son sus inclinaciones y diferencias políticas?
·         Cuáles son las características económicas, políticas y sociales que diferencian los partidos políticos en Colombia?
·         Realmente hubo un conflicto de clase en Colombia a mediados del siglo XIX?
A partir de preguntas como estas,  que surgen del análisis y  la crítica a los textos de Colmenares, Arteta, Harrison, Ospina Vásquez, Liévano y Escorcia; el autor sostiene que: los líderes conservadores desempeñaron el proceso de la liberación económica en el país.  Los gobiernos previos a la época liberal, tomaron medidas expansionistas con el fin de generar la exportación y la comercialización de los productos agrícolas en el exterior.   Con la eliminación de los aranceles,  la abolición del monopolio del tabaco y la privatización de la economía, el gobierno buscaba ser la fuente productora de los productos tropicales dentro de la economía global.
Llevando a Colombia  a asumir un papel periférico dentro de la división internacional del trabajo, los conservadores delegaron el papel del desarrollo industrial y el país se asumió como eje exportador de: productos agrícolas y materias primas.  Con esto se disminuyó la protección a la industria nacional y se eliminaron las cargas fiscales.   

El aumento en el flujo de exportación permitió la consolidación económica de la élite burguesa, sin embargo cabe preguntarse por su formación política, puesto que el texto cuestiona ampliamente la formación de burguesía como CLASE desde el siglo XIX.

Frank Safford cuestiona la formación de la clase burguesa en Colombia y la construcción de sus tendencias políticas en relación con el conservadurismo y el liberalismo.  El autor del texto argumenta que  NO hubo una división clara entre los grupos terratenientes y comerciales que permitiera definir al partido conservador como el instrumento protector de las políticas agrarias.   Por el contrario, el conservadurismo se encargó de imponer la economía liberal en el país.  Así mismo, Safford afirma que el anti-republicanismo NO  representaba los intereses de toda la clase terrateniente del país puesto que fue  más una oposición a la violencia del pueblo que una medida anti-burguesa.    La élite, según el texto, fue mixta y sus intereses fueron múltiples.   El autor afirma que la burguesía bipartidista preexistía desde la Colonia y la Independencia, por ello, NO se puede hablar de una formación de clase social en la revolución liberal de mediados del siglo XIX porque la élite aún no tenía la conciencia de sí misma,  sus intereses económicos eran los mismos y sus diferencias políticas eran muchas.    Sin embargo, el fortalecimiento económico y político de la élite se produjo gracias al incremento del flujo del comercio exterior.   NO se puede hablar de una Revolución Liberal en el país porque ni fue liberal ni fue propiciada por el mercado interno de la nación sino por las exigencias del mercado global.

La formación ideológica de los partidos políticos obedeció más a individuos específicos  de la clase política del país que a tendencias económicas y sociales. Por ello, un hombre como Mariano Ospina, ofrece un ejemplo particular de cómo fue la construcción del bagaje ideológico del partido conservador a partir de dogmas religiosos y alianzas institucionales que buscaban fortalecer el papel del Estado y la Iglesia en pro del ORDEN.
Mariano Ospina fue un excelente político mientras ejerció como presidente y Gobernador de Antioquia, sin embargo su aporte ideológico a la formación del partido conservador fue antes que nada un aporte moral a la política del país. 

Con ello, se demuestra que la construcción de los partidos políticos en Colombia durante el siglo XIX no fue producto de una conciencia de clase sino de una construcción ideológica generada a partir de los intereses individuales, regionales y religiosos.



[1]FRANK R.  SAFFORD, Traducción: Margarita González - María V.  Gussoni, “Acerca de  las interpretaciones socioeconómicas de la política en la Colombia del siglo XIX: variaciones sobre un tema”, NORTHVESTERN UNIVERSITY,  P. 117

Arte Conceptual